DEPRESIÓN
El primer paso es reconocer que uno puede estar deprimido y buscar ayuda. Algo aparentemente sencillo, pero que muchas veces puede ser el paso más complejo del tratamiento de una depresión.
Cuanto antes se haga el diagnóstico y se inicie la terapia adecuada, mayores son las probabilidades de éxito. Una vez en manos de un psicólogo se abrirán ante nosotros las distintas modalidades de tratamiento, solas o combinadas, eficaces en el manejo de la depresión.
La psicoterapia, también llamada 'terapia', incluye diferentes modalidades de entrevista o conversaciones en las que el paciente expresa sus problemas y es ayudado por el profesional a interpretar los comportamientos, las ideas y las emociones de su vida diaria que están contribuyendo a producir el estado depresivo.
Se centra más en los aspectos psicológicos o psicosociales de la enfermedad que en las alteraciones de la bioquímica cerebral que acompañan a la misma. Se utiliza sobre todo para formas leves o poco graves de depresión.
La terapia más habitual tiene como objetivo analizar los pensamientos del paciente y sus comportamientos e identificar los factores que contribuyen a la depresión para intentar modificarlos. Requiere una participación activa del paciente y generalmente una inversión de tiempo antes de obtener el resultado beneficioso.
Existen tratamientos psicológicos bien establecidos desde la ciencia y el ejercicio de la psicología que se muestran más eficaces y duraderos que la medicación y evitan a su vez los desagradables efectos secundarios que provocan en el organismo.
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